Punto de vista de Dylan
“1,2,3… 1,2,3…”. Un suspiro salió de la boca de la reina cuando la música se cortó una vez más debido a que pisé los pies de uno de los mayordomos. “¡¿Cuántas veces tengo que decirte que mantengas la cabeza arriba y que pises ligeramente?!”.
La reina viuda comenzó a gritarme de nuevo haciéndome tragar grueso. Llevábamos así casi una semana. Podía volver a llevar los ajustados vestidos que me habían puesto al principio, ya que me dificultaban el baile; mis cicatrices ya