Lanzo un golpe a su pecho y giro la cara. Gruñendo como una loca, batallando sin tregua, hasta que él entiende que verdaderamente no estoy jugando y, con reticencia, me deja libre. Estoy sin aire, frustrada, no porque no quiera, no, estoy así porque esto me puede perjudicar o a él mismo. No quiero ser una de las zorras que él frecuenta.
A Harry se lo ve muy perdido y excitado debido a lo que ambos sentimos. Da un paso atrás, tratando de serenarse y pasándose la mano por la nuca. Seguimos miránd