Dos lunas después:
— ¡Buenas tardes, señores! ¿Qué van a querer? — pregunta Pedro con una sonrisa cálida, sosteniendo su libreta mientras observa a la familia sentada frente al camión.
El hombre se rasca la barbilla mientras lee el menú.
— Humm... quiero una de calabresa y otra de cuatro quesos, por favor — responde el hombre de la mesa, mientras los niños discuten entre ellos sobre cuál sabor prefieren.
Pedro anota los pedidos con destreza y grita por la ventanilla de la cocina del camión:
— ¡