Miguel está al lado de la cama, las manos temblorosas mientras sus ojos observan a Luciana presionar otro paño con hierbas contra la herida abierta en el pecho de Sasha. La habitación está impregnada con el olor a sangre y magia negra, un aroma denso y sofocante que parece adherirse a la piel. La expresión de Luciana es de desesperación controlada, sus ojos brillan con lágrimas no derramadas.
Luciana cambia los paños ensangrentados con rapidez, sus manos expertas pero temblorosas. Observa la he