Mariana cae de rodillas junto a él, su respiración agitada. Extiende sus manos temblorosas hacia Sasha, cerrando los ojos para canalizar su magia curativa. La energía cálida comienza a fluir desde sus dedos, pero inmediatamente siente el bloqueo. Su magia no responde como debería.
— No, no, no — murmura Mariana, intentando nuevamente usar su magia, sus manos ahora vacilantes.
Miguel observa, el terror aumentando al darse cuenta de que ni siquiera la magia puede ayudarla.
— ¡Mierda! — Mariana ni