— ¿Q-qué está pasando? — balbucea Mara, con los ojos desorbitados mientras se tapa la nariz, intentando protegerse del hedor sofocante a azufre que emana de Sasha, provocándole náuseas.
El olor es asfixiante, quemando sus fosas nasales como si algo pútrido se estuviera pudriendo en el aire. Intenta dar un paso atrás, pero sus piernas tiemblan, aterrorizada por nunca haber visto una criatura como esa, que literalmente apesta a muerte.
El rostro de Mara está pálido, al igual que los de los de