— ¿Tienes hambre? — pregunta Sasha, intentando romper el extenso silencio que se había formado. — Lovetta ha estado cazando mucho en estos días que estuvo fuera. Si quieres... puedo llevarte comida.
Miguel la observa por un momento, sus ojos oscureciéndose mientras una sonrisa ladeada se forma en sus labios.
— Tengo hambre de otra cosa — responde él, con la voz baja y llena de intención, sus dedos apretándola levemente, lo que provoca un escalofrío en Sasha.
Sasha traga en seco, sintiendo todo