— ¡Realmente me sorprendiste, Sasha! — exclama Kesha, su rostro iluminado por una sonrisa de aprobación. — Estamos apenas en tu tercer día de entrenamiento y ya has mejorado tanto. No esperaba una evolución tan rápida.
Sasha sonríe, una mezcla de orgullo y gratitud reflejándose en sus ojos mientras intenta recuperar el aliento. Sus manos aún tiemblan ligeramente, su cuerpo sudoroso, los músculos adoloridos y cansados tras la intensa sesión de entrenamiento, pero el elogio de Kesha la revitaliza