Sasha observa la pila de ropa amontonada afuera de la lavandería, frunce el ceño, una expresión de sorpresa e indignación formándose en su rostro.
— ¿Cómo llegó toda esta ropa aquí? ¿Y de quién es? — pregunta, su voz cargada de frustración. Quienquiera que la haya dejado allí, al menos podría haber tenido la decencia de colocarla adentro para que la lavara.
Miguel olfatea el aire sobre la pila, su rostro se vuelve impasible cuando el aroma familiar golpea su olfato.
— Lovetta — responde, el nom