El corazón de Sasha late con fuerza en su pecho. El alivio que sintió al ver salir a Lovetta se transformó rápidamente en confusión y temor cuando Kesha también dejó la habitación. La mirada de la joven, antes de partir, transmitía un mensaje claro: no preguntes, no interfieras, solo quédate.
El sonido de gruñidos rompe el tenso silencio, y Sasha desvía la mirada de la puerta hacia Luciana, quien está sentada al borde de la cama junto a Miguel. La mujer sostiene un paño húmedo, intentando limpi