Molesta salí corriendo por mi amiga, salí corriendo como alma que lleva el diablo porque es peligroso para nosotras.
—¡Madi!... ¡Madison!.. —la busqué por todos lados pero ella no me respondía. —¡Mierda!.
Había demasiadas personas saliendo del campo y del estacionamiento, no podía encontrarla y más aún, no podía quitarme de la cabeza las estúpidas palabras de Dalton que envenenan mi mente, estoy dudando, por supuesto que lo hago porque, a pesar de que lo ame, sigo sin comprender porque aceptó s