Capítulo 28.
El corazón de Oleika latía agitado, por todo lo que acababa de descubrir, y no podía seguir escuchando, justo al dar vuelta en una equina escuchó cómo la puerta de la oficina de Malcolm se abría agitada.
Un escalofrío la recorrió por completo, aunque ya no estaba a la vista, corrió para estar en su habitación y procesar todo lo que había escuchado.
“Por supuesto que buscaría a alguien de su altura para convertirla en su Luna” Pensó al mismo tiempo que cerraba la puerta detrás de ella. “Que más