Capítulo 133.
Días después en los que el calvario de Malcolm por no saber qué era lo que sucedía con Oleika lo estaba consumiendo, ese atardecer que marcaba otro día mas sin poder estar con ella no era como tantos antes.
A través del viento, se escuchó discreto silbido que avanzaba rápidamente en dirección del aquelarre, insertando la punta de metal justo en la espalda de uno de los brujos, de forma inmediata el hombre cayó en el suelo gritando.
— ¡Nos atacan! ¡nos atacan!
Malcolm se tensa, si alguien los est