Capítulo 106.
La adrenalina aún corría por las venas de Malcolm, como si fueran agua en una cascada, fuerte y sin piedad, él quien se negaba a soltar de entre sus brazos a Oleika.
“Había estado tan cerca de perderla, es una terca ¿cómo se atrevió a dejarme atrás?” pensaba nervioso.
Pero el tiempo era un recurso demasiado limitado, demasiado poco para todo lo que se tenía que hacer.
La pelirroja en un momento de desesperación comenzó a empujar ese cálido abrazo que la inundaba de paz y tranquilidad.
Una a una