La alarma la desesperó al punto de desear aventar el móvil al otro lado de la pequeña habitación. Había pasado una noche larga con su hijo y ahora debía despertar para prepararse y marcharse al trabajo.
Al mirar el techo le fue inevitable quedarse ahí quieta con ganas de rendirse. Ella todavía no sabe como es que sobrevivió al dolor del rechazo, tampoco comprende como dio a luz a su hijo y murió solo por unos minutos, mucho menos comprende como es que su bebé a pesar de ser tan débil haya vivid