El día de irse a casa había llegado, Lucius estaba mucho mejor de salud y es como si jamás hubiera estado al borde de la muerte. Blanca no podía estar más feliz, su bebé estaba totalmente recupera y Balto fue realmente amable con ella al dejarle en claro que comprendía su actuar y que no se culpara por no quererlo cerca del niño.
Ella vio en ese hombre algo que jamás había visto y quedó desconcertada, pero aun así le agradeció por sus palabras.
―De acuerdo, bebé. ―Terminó de vestirlo. ―¿Estás