Micky corrió de vuelta al edificio, ella corrió lo más rápido que pudo hasta entrar a recepción y ver al enorme hombre rubio con flores en la mano. Ella temía siempre acercarse a él por su imponente semblante, pero olvidó todo eso.
―No me toques. ―Gruñó Balto mirando a la mujer para que ni siquiera lo pensara.
―Mi jefa. ―Dijo ella agitada y pasando de su orden, no tiene aliento y se siente desmayar por todo lo que corrió. ―Un auto se la ha llevado, ella… ella… ―Balto no la escuchó más, soltó la