“Blanca miró a su alrededor, los hombres no la dejaron ni en el mundo humano ni en el sobrenatural, ella estaba en una zona neutral, quizás era el dolor de su pecho y la desesperación de su loba, pero ella no sentía más que deseo por la muerte, esa misma que sin duda la liberaría de todo el sufrimiento.
Los gruñidos, bufidos y cada ruido aterrador parecían perseguirla, ella corría con todo lo que podía, con la poca energía que le quedaba, ya que llevaba días a la deriva sin saber exactamente d