Verla bajar de la camioneta a quien sabe qué clase de destino me mantiene inquieto, pero no puedo hacer nada más que mirar porque ella sabe lo hace y debí confiar.
Su sufrimiento lo sentí como mío sobre aquella infernal piedra en medio del bosque, la cantidad de sangre que perdió fue impresionante y eso la mantuvo en cama durante dos días seguidos, lo peor de todo es que nadie podría diferenciar a mi difunda hermana de ella.
Durante los dos días que pasó en cama no me despegué de ella, desco