Me encierro en la habitación disponible en el penthouse antes de ir a la casa de seguridad. Estaba que hervía de furia al terminar de escuchar el maldito trato que esos imbéciles hicieron sin mi consentimiento o conocimiento, recordándome así el pasado donde yo no tenía decisión sobre mi propia vida, y de hacerlo era castigada tan brutalmente que incluso los vampiros eran tratados con benevolencia.
Qué comiste la desconfianza de los licántropos hacia toda raza que no sea la propia.
Escapé de e