Doce.
Punto de vista de autor.
En ese momento, Adán, Kanu, Romí y Sofía juntaban sus cabezas con entusiasmo, tratando de hablar lo suficientemente bajo como para que su niñera no los escuchara.
—¿Así que pusiste ratas en el departamento? —preguntó Romí, que apenas contenía una risita.
—Nosotros los alquilamos por dos días —confirmó Sofía.
Romí no pudo evitarlo y se rio a carcajadas. Sus hermanos no pudieron resistirse a unirse.
—¿Cuántas?
—Doce. —Kanu se rio. Su joven rostro se iluminó con alegría—.