Escapando de un mal amor. Capítulo Entrega de amor
—¡Llévenselo de aquí! —bramó Pablo, sin apartar la mirada de Paulina.
Su voz resonó con una rabia tan profunda que incluso los muros parecieron estremecerse. Señaló con el mentón a su guardia personal, un hombre de rostro adusto y mirada firme.
—¡Sabes lo que debes hacer!
El guardia asintió sin titubear.
—Claro que sí, mi señor.
Antor, el jefe de seguridad del recinto, observó la escena con un nudo en la garganta.
Sus ojos se clavaron en el suelo, sabiendo que no podía hacer nada, que esa decisi