Carlos ingresó a la casona con don Efraín, Elsa, don Federico y la señora Katy, cada uno tenía regalos en la mano. Mis niñas: una intentaba gatear con la ayuda de Arelis y María Paula caminaba y fortalecía sus piernitas aún medio temblorosas, Emmanuel se levantó de donde estaba jugando y yo tenía a Eduardo José en brazos.
—Dice así. —El corazón latió a mil, pero ya lo sabía, el abogado leyó una retahíla, a mí lo único que me importaba era—. Se otorga la tutela legal a Patricia de las Mercedes L