Capítulo 52

Cuando salí del baño encontré a Tomas en la habitación, estaba dejando dos tazas de té sobre una de las mesitas de noche.

—¿Cómo te sientes? —preguntó.

—Mejor —murmuré sincera.

El agua tibia había hecho maravillas conmigo, me sentía renovada, lista para ir a la cama con ese hombre. La discusión no había sido tan grave como para que deseara no tenerlo conmigo.

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