Capítulo 38

Abrí mis ojos lentamente sin desearlo. La luz entraba por la ventana directamente hacia ellos. Me giré en busca del calor familiar de un cuerpo, pero no lo hallé. Estaba sola. Por un pequeño instante me pregunté si lo había soñado todo. Un segundo después, cuando fui consciente de mi propio cuerpo, me di cuenta de que había sido real.

Estaba desnuda y todavía sentía los rastros de Tomas en mi entrepierna.

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