Mundo ficciónIniciar sesiónEra el día de la fiesta, estaba nerviosa, eufórica, emocionada.
Algunos invitados ya habían llegado, me saludaban con efusividad y me felicitaban por el gran trabajo que había logrado. Estaba en la entrada de la casa, recibiéndolos a cada uno de ellos, para mí no había nada mejor que ser recibido por el anfitrión de la fiesta.
—Todo va de maravilla —alabó papá, besando mi mejilla—. Relá







