Capítulo 28

—Perdón, no quería soltarte…—se interrumpió a sí mismo mascullando cosas en su idioma—…desapareciste, en un momento te tenía y al siguiente…—me abrazó con fuerza—. ¿Estás bien? Dime que estás bien, por favor, Verona.

Jadeé aturdida por las emociones.

—Estoy bien, ¿Y Tú? ¿Hallaste a tus padres? ¿Dónde está Jes&uac

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