Capítulo 27

—¡Largo! —espeté.

Escuché sus pasos y la puerta, me dejé caer sobre un sofá.

¿Por qué era tan difícil? ¿Por qué?

Limpié las lágrimas que no se detenía. Me dolía.

Pero no iba a rendirme. Tomas Galger era un “sí”.

Por él iba a arriesgarme.

*****

Observé el vestido floreado, era negro y tenía peque&nt

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