Tomó a Eyra, la puso contra la pared y la besó. Hundiendo sus dedos en su cabellera rubia, jugó con su lengua mientras que una de sus manos se aferraba con fuerza a su cadera.
>> Está chica me enloquece… <<
Probar sus labios se había vuelto en su delirio, estaba sediento y era su momento de saciar toda su sed por ella.
— CreÍ qué… Qué tenían… Una regla – le costaba hablar al sentir como Konstantin besaba su cuello.
— A la mierda, soy el puto jefe – volvió a besar sus labios – Y puedo hacer l