Roxy
Al verla ahí dormida, sonrío, pues jamás había pasado una noche tan increíble con una mujer. Acaricio su espalda, pero creo que está demasiado cansada, pues no despierta. Me pongo de pie y voy a tomar una ducha. Cuando estoy bajo el agua, cierro los ojos y sonrío al recordar sus gemidos cada vez que entraba en ella. Tan duro, Dios, solo de recordarlo, mi falo ya está listo de nuevo, pero tengo que controlarme. Por más que quiera estar metido en la cama todo el día a su lado, sé que no es p