Unos días han pasado, y puedo decir que me he vuelto un verdadero pervertido. Pasar tiempo con Eric cada vez más hacía que deseara tenerlo desnudo, hacíamos el amor en cada rincón de la mansión, nunca era suficiente, ambos seguíamos hambrientos.
Casi no me mantenía en mi habitación, en verdad comenzaba a sentirme libre, saliendo incluso al jardín disfrutando del gran lugar, una piscina que siempre se mantenía limpio pero Eric no lo usaba.
Tenía la curiosidad de quién era ese tal Clem que vino a