Lucian dormía como todas la noches después de un agotador día de trabajo. Dirigir su manada y mantener un seguimiento de las demás era totalmente agotador. Al menos tenía su deliciosa cama para recostarse entre las gruesas mantas peludas y de colores marrones como le gustaba.
Sus ojos estaban cerrados, pero aun así pudo sentir como algo se removía por debajo de la colcha acariciándole la pierna. Fue un tacto cálido y delicioso que mandó un estremecimiento por toda su columna e inconscientemente