Era la hora y Lukyan lo sabía. Había ocultado por mucho tiempo lo que era realmente Aidan y él que estaba delante de él no era un lobo cualquiera. Además de ser el que había mordido a su cachorro era también el líder del Consejo, se suponía que estaba por encima de todos ellos en cuanto a poder e influencia. La voz magnate de todos los alfas y reinas. Si lo seguía dilatando, por más que se llevaran bien, habría problemas.
-Lucian, seré claro ya que estamos en esta situación. Hay dos cosas que t