Su mano de Lucian acarició la nuca de Aidan donde estaba la marca temporal mientras buscaba de nuevo sus labios y usaba su sangre junto con el semen dentro de él que se filtraba levemente hacia afuera para sanar cualquier herida que la hubiera podido provocar y así aliviar su dolor. Estaba convencido que lo había desgarrado. Él estaba sumamente hinchado y grande estimulado por el celo de él y hasta se había corrido bastante, solo que no como lo hubiera hecho si lo hubiera anudado por completo.