En comparación con su cuerpo grande, Aidan se sentía pequeño, delgado, solo relleno en las partes indicadas, aunque parado era esbelto y con su carácter y porte parecía ser aún más alto. Pero tenerlo entre sus brazos temblando, con lágrimas en los ojos era algo realmente nuevo para el alfa Lucian.
-Tranquila cachorro que ya estamos llegando- le dijo él mientras lo envolvía entre sus feromonas mientras atravesaban los pasillos del castillo.
Él era consciente de la fragancia de Aidan y que era má