Alcé la vista a la entrada desde mi cama y lo vi, vi al chico de la escuela del cual yo me aferraba con fuerza. ¿Qué hace él aquí? Estaba muy confundida.
-¿Qué haces aquí? -le pregunté mientras trataba de tallar mis ojos.
Quizá, igual que todos, también ha venido a burlarse de mí. En mi casa, seguro Sara lo ha mandado. No tengo pruebas, pero tampoco dudas...
-Ustedes dos se conocen? -nos interrogó el doctor, quien se me quedó viendo por unos segundos, después dirigió su vista al joven.
-No -