- Hola joven Smith, ¡ muy buenos días!- Me saluda la secretaría de mi padre.
- Hola, buen día señorita Mayers ¿se encuentra mi padre en su oficina?- le pregunté
- Si, joven pero, él no está de humor!-
- ¡Pasaré a verlo, compermiso! - dije pasando a un lado de ella dirigiendome a la puerta de la oficina.
- Pase joven!-
Tocó la puerta.
- Ya te dije Mayers que no quiero ver a nadie - la voz molesta de mi padre se escucha del otro lado.
¡Abro la puerta!
- ¿¡Ni a mi padre!?- pregunte y él solo s