“Disfruto mucho de esto”, sonrió suavemente la Princesa Emily, con los labios pintados de un color rosa tranquilo idéntico al de su vestido. El Príncipe Anton dejó que sus ojos azules zafiros encontrarán a los de su pareja con facilidad.
“Espero que no hemos invadido su tiempo al invitarlos aquí”, declaró Emrys. Su mano se apoyó en la mía mientras nos sentábamos en la larga y blanca mesa de comedor que parecía poder alimentar a una multitud; solo cuatro personas ocupábamos el gran comedor, adem