—¿Tienes novio? —ella alza la mirada y rápidamente niega con la cabeza y yo me suelta a reír—, lo siento, pero es que eres una niña tan bella —ella se sonroja.
—No, por ahora tengo otras metas que debo cumplir —dice con franqueza.
—Ah, yo vine por el teléfono que no dejaba de sonar —hablo toda desorientada al no ver un teléfono cerca, lo bueno que ya no suena—. Oh, disculpa, mi nombre es O… Emma y soy la esposa de Noah—extiendo mi mano y ella lo acepta.
—Mucho gusto, será un placer servirle —me