Alargó la mano y lo acaricio, observando su expresión de sorpresa mientras lo hago. Su boca se forma una “O”, e inspira profundo.
Su piel está tensa y suave... Mmm, qué deliciosa combinación. Me inclino hacia delante, el pelo cae por la cara, pero eso no es impedimento para darme este antojo, y me lo meto por la boca. Chupo, con fuerza. Cierra los ojos gustosamente sintiendo el placer, sus caderas se agitan.
—Dios… —gruñe.
Me siento sumamente poderosa, qué sensación tan única, tan estimulante,