Xana miró el cuerpo inconsciente de Remy en el suelo y sintió una extraña satisfacción. Como si eso fuera algo que desde hacía mucho tiempo debía haber hecho, mas no era el momento de estar pensando eso. Se inclinó y agarró la llave que colgaba del cuello de este y la arrancó.
No sabía si estaba haciendo lo correcto, pero todo dentro de sí le dictaba que debía salir de allí e ir a donde estaba el lobo. Entonces no debía estar mal ¿verdad?
Salió de la casa sin olvidarse de cerrar la puerta desde