Duele.
Fue la palabra que salió de Xana para describir lo que estaba sintiendo en ese momento. Había sido de una. La había penetrado enterrándose en ella, rompiendo su barrera natural y abriendo todo su interior. Un hilo caliente de sangre se escurrió por su muslo temblante hasta caer en el suelo entre sus piernas.
Sollozó arañando el suelo. Quería escapar, pero no podía moverse. Se sentía tan impotente e inútil. Ella, que había sido entrenada desde pequeña, incluso era considerada de las más f