-Xana, Xana- una voz resonaba en su cabeza.
La chica protestó con un sonido de la garganta y se removió mientras su hombro era agitado. Quería seguir durmiendo, estaba cansada, agotada, su cuerpo no dolía, pero pesaba una tonelada y su nuca, oh si, ese lugar estaba en llamas.
-5 minutos más- sus palabras salieron roncas de su garganta y tres segundos después abrió los ojos de golpe.
Se sentó tan rápido que todos los huesos de su cuerpo crujieron y un gemido lastimero salió de sus labios.
-Xana,