Media hora después llegamos a la mansión, la camioneta se estacionó frente a la entrada y Adelaida salió a saludar a Ignacio y a mí…
Quién diría que el tendría una accidente que lo dejaría en coma y que después de su salida de la clínica viviríamos en la mansión Besnier.
—Joven Ignacio bienvenido yo me alegro de que esté otra vez en su hogar.
—Gracias señora Adelaida. —sonrió.
—Hola Camila.
—Hola señora Adelaida.
Ignacio le dijo que reuniera a todos los empleados incluyendo a los de seguridad