Insisto en decirlo y afirmarlo, él se ve tierno cuándo duerme y no sé por qué pero quiero besarlo, abrazarlo, controlense hormonas, él es un chico comprometido y él que me haya traído contra mi voluntad consta como… Secuestro…
Sí, pero como ya yo soy Camila la masoquista, lo que me falta ahora es desarrollar también el síndrome de estocolmo.
Muevo un poco su brazo, —Ignacio, despierta ya llegamos a Miami —le digo en un tono suave, él abre lentamente sus ojos verdes sonríe y me abraza.
—Quisiera