Camila
—Bueno vamos a comer indigente —responde con ironía, me siento, le doy mi copa de vino.
—Pruébalo —le digo.
—¿Qué? —pregunta de una manera ofendido.
—No confío en ti, pruébalo que se yo y le echaste algo.
—Sí, claro te quiero drogar, muero por tocarte y besarte las tetas esas que ni se te ven, eres tan plana que parece que tuviera el pecho de un hombre ¿Seguro que eres mujer?
—Eres un cretino —respondo molesta mientras hundo el tenedor fuertemente en la langosta.
—Él se ríe —prueba un so