Ignacio
Me coloco mi chaleco negro encima de mí camisa blanca de botones, rocío mi perfume y me miro al espejo mientras peino mi cabello con las manos, no me gusta que se me vea tan acomodado.
Hace días me llamó el especialista que ve a mí abuela para darme la buena noticia de que me aprobaron el traslado de ella a los Estados Unidos, eso era lo que estaba esperando para poder volver.
Salgo de mi habitación y Franco me estaba esperando afuera con seis hombres de seguridad, —¿Dime qué ya se fuer