En el silencio de la mansión destrozada, mi determinación resuena más fuerte que nunca, sin importar las sombras que se interpongan en nuestro camino.
Damián:
No podía creer lo que acababa de pasar. Anika me había susurrado al oído que la empresa estaba siendo atacada por unos desconocidos. Tuve que dejar a mi reina en su mansión, a pesar de que no quería separarme de ella. Mi lobo, al que llamaba Rex, tampoco estaba muy feliz conmigo. Él me había dicho que nos quedáramos con nuestra reina, que