—Ya me voy. No puedo hacer esperar a Renata —dijo Alexander antes de salir de la casa.
Shane Cole lo estaba esperando afuera para conducirlo.
—Lo siento. Mi hermano no tuvo una buena educación —se disculpó Gabby con suavidad.
—Está bien. Estoy acostumbrada a las palabras duras —respondió Camila, continuando con su comida—. La comida está deliciosa.
Gabby la observó en silencio, sabiendo que aquella sonrisa era forzada.
—Oye, Camila, ¿sabes nadar? —preguntó Gabby, cambiando de tema.