—¿Quieres una luna de miel, eh?
La empujó sobre la cama y se inclinó sobre ella para besarla, pero Camila forcejeó debajo de él hasta liberarse. Lo empujó y se levantó rápidamente.
—¿Por qué? ¿Ya no lo quieres? —se burló él.
—¡Eres tan grosero! —Las lágrimas llenaron los ojos de Camila—. ¿Crees que quiero todo esto? ¿Crees que quiero vivir así? No planeé mi vida de esta manera. Nunca pensé en casarme con alguien que no me ama ni se preocupa por mí. Jamás imaginé que serías un idiota.
Ce